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Óscar R. Buznego.
21/08/2006
LOS JÓVENES EMIGRANTES Y EL FUTURO DE ASTURIAS
OSCAR R. BUZNEGO
| Los asturianos que han emigrado son una parte inseparable de Asturias. Además de un sentimiento de pertenencia compartido, han mantenido en la historia y conservan en la actualidad múltiples vínculos personales, familiares, económicos y de cualquier otro tipo, que los une al Principado. Los avances en las comunicaciones han ayudado en las últimas décadas a superar las distancias y a propiciar su integración efectiva en la vida social de la Comunidad Autónoma, que puede decirse que se desarrolla también en cada una de las regiones del mundo donde ha tomado asiento una comunidad de asturianos. |
La Comunidad Autónoma ha puesto en práctica en los últimos tiempos iniciativas para cultivar la asturianía, facilitar a los Centros Asturianos la realización de sus proyectos y ayudar a los emigrantes necesitados a mejorar su situación. Todas estas acciones encuentran su justificación en el deseo de saldar el drama emocional de la emigración histórica, el principio de reciprocidad aplicado a quienes han aportado tantos recursos a Asturias y un impulso de solidaridad para con los propios. El estudio y las políticas respecto a la emigración han tenido por ello hasta la fecha un aire emotivo, nostálgico y retributivo. Existe en Asturias un acuerdo general en torno al carácter estable y permanente que deben tener dichas políticas, las cuales a través de los Planes de Emigración han destinado una cantidad creciente de recursos a perseguir el objetivo máximo de hacer a los emigrantes partícipes cuanto sea posible de la sociedad asturiana. Pero existe, al mismo tiempo, una conciencia clara de que el ciclo de la emigración clásica ha concluido y que las políticas orientadas a los emigrantes deben responder también a expectativas, oportunidades y desafíos nuevos. El presente de la asturianía y, sobre todo, su futuro pertenece a las nuevas generaciones. En efecto, el proceso de constitución de la sociedad global que está en curso exigirá de la sociedad asturiana una actitud decidida de apertura al mundo. Cada vez resultará más difícil que una sociedad local se mantenga al margen de los flujos económicos, sociales y culturales que atravesarán el globo de parte a parte. De hecho, estamos experimentando plenamente la nueva realidad en las transacciones empresariales recientes, en las entradas y salidas de migrantes y en el turismo, por poner sólo algunos ejemplos. El mundo tiende a ser uno y los grupos y sociedades que tengan más presencia en él estarán en mejores condiciones para aprovechar las oportunidades que brinda y podrán hacer frente con solvencia a los riesgos y la incertidumbre que genera por otro lado. Asturias es parte de ese mundo de manera inexcusable. A Asturias no le resultará fácil esta apertura al mundo, pues está acostumbrada a desenvolverse en espacios reducidos y protegidos. Pero también cuenta con algunas ventajas que le favorecen. Entre otras, la total integración en la sociedad global de una parte de los asturianos: aquélla formada por los hijos y nietos de los emigrantes clásicos, y por los nuevos emigrantes. Se trata de dos segmentos de la sociedad asturiana cuyos componentes, en general, tienen un nivel educativo elevado, están ocupados en los sectores más pujantes de la economía, manejan información abundante y valiosa, y con frecuencia se mueven de unas regiones del mundo a otras, donde se instalan con relativa facilidad. Los primeros, aunque no han nacido en Asturias, han experimentado una socialización muy intensa en el sentimiento de asturianía en el seno de sus familias. Asturias es una referencia principal en sus vidas, aunque su implicación con ella será mayor o menor dependiendo de cuál vaya a ser su trato con los asturianos. Las corrientes de la globalización arrastran a estos jóvenes hacia otros polos de atracción, por lo que conviene encarar la cuestión sin demora, a sabiendas de que el tiempo es en este caso un factor decisivo. Los nuevos emigrantes, en su mayoría residentes, por el momento temporales, en otras CCAA de España, conllevan en muchos casos la frustración de verse obligados a emprender su particular búsqueda vital fuera de Asturias, pero tal circunstancia no les ha impedido conseguir en poco tiempo un buen trabajo y crear unos espacios de encuentro que han ido paulatinamente poblándose de asturianos que ensayan en común nuevas formas de vivir la asturianía. A resultas de unos y otros, Asturias cuenta con dos recursos enriquecidos de importancia estratégica en el futuro: uno, el constituido por un sector de población conocedor del mundo, su diversidad y su complejidad, y con una actitud, manifiesta en el caso de los nuevos emigrantes, expectante en el caso de los emigrantes asturianos no nacidos en Asturias, proclive al cultivo cosmopolita de la asturianía. Otro recurso aportado por los jóvenes asturianos emigrantes es su mera presencia física en el mundo, de Londres a Pekín, de Bruselas a Nueva York, imposible de suplir con visitas esporádicas de delegaciones oficiales o de turistas, y la proyección de Asturias en la sociedad global que de ella se deriva. Resultaría de todo punto incomprensible que Asturias, en los tiempos que se avecinan, no aprovechara esta oportunidad que sus emigrantes le brindan para difundir su imagen, sus productos y su cultura por el ancho mundo. Y que no lo hiciera empleándose a fondo y con absoluta determinación. De manera que, en resumen, cerrado el ciclo de la emigración clásica, Asturias encuentra hoy en los jóvenes emigrantes un engarce con la sociedad global que además de tener una gran importancia simbólica, puede contribuir a una correcta definición de su futuro. Ahora bien, nada de lo apuntado será posible si entre los jóvenes emigrantes cunde la sensación de abandono, desinterés o desconfianza respecto a la actitud del resto de asturianos hacia ellos. Y algo así pudiera estar sucediendo. En anteriores Congresos ya fue discutido este planteamiento y se aprobaron conclusiones tendentes al reconocimiento y a estimular un mayor compromiso de los jóvenes emigrantes de Asturias. Tales conclusiones fueron traducidas a un amplio catálogo de medidas e iniciativas enunciadas en el último Plan Integral de Emigración del Principado. Pero es necesario insistir en el empeño, partiendo de reconocer el hecho de que la asturianía puede ser entendida y vivida en formas muy diversas, todas igualmente asturianistas y valiosas en un grado u otro para encarar el futuro que ya está aquí. Es necesario un pacto de confianza, lealtad y colaboración entre los asturianos residentes en Asturias y los asturianos jóvenes emigrantes. Las condiciones para dicho compromiso sólo las puede crear el contacto y el intercambio. De él Asturias saldría fortalecida. Asturias lo necesita para hacer frente a su futuro, que es el de todos los asturianos. |
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